
Fotos: Mercedes Monti
La semana pasada me di una vuelta por el barrio chino*. Por si no lo conocen, queda a metros de la estación de tren Belgrano “C”, de la línea Mitre, que va de Retiro a Tigre. Sobre la calle Arribeños, entre Juramento y Olazábal, se encuentran la mayoría de los negocios.
Hay muchos bazares y tiendas de recuerdos, en los que venden teteras, cuencos de distintos tamaños, woks, arroceras, vaporieras de bambú, lámparas de papel, y pequeños muñecos del gato de la buena fortuna llamado Maneki Neko (tiene una de sus patas levantadas y saluda, por eso muchas veces se lo ve en los negocios, ya que se dice que atrae a los clientes).

Practicamente uno pegado al otro están los restaurants chinos. Los hay de todo precio. En los más económicos, al mediodía, de lunes a viernes, ofrecen menús con entrada y plato principal, que cuestan entre $ 22 y 28. A la noche comer es un poco más caro, sale alrededor de $80 por persona.
Sirven todas las recetas típicas: arrolladitos primavera, ravioles chinos fritos -los wong tang-, a la plancha o al vapor, chou fan (arroz saltado con cerdo, camarones o pollo), chou mien (fideos de arroz saltados), chop suey.
Yo conozco Palitos -aunque nunca probé su plato más famoso, el pollo con tres aromas, con jengibre, albahaca y ajo-, y Lai Lai. Otros son Dragón Porteño y Todos Contentos. China Rose, BuddahBA, y Hsiang Ting lang ya son un poco más caros.
Pero además de comida china se pueden probar platos de otros países de Oriente, como de Corea, en Keum Kang San, de Japón, en Dashi, o Tailandesa, en Lotus Neo Thai. De este último me llamó la atención su ambientación, que se luce sobre todo de noche. Recrea un jardín de loto, con luces forma de flores, y mesas bajas o altas. La carta incorpora ingredientes como la leche de coco, los currys, y las frutas tropicales. Algunos ejemplos: curry verde de pollo o cerdo con berenjenas en leche de coco, pollo saltado con castañas de cajú, langostinos con chili, o postres como los buñuelos de banana con miel o el budín de coco.

Pero yo más que nada voy al barrio chino a los supermercados. Por la variedad de productos, este es un punto gourmet ineludible de la ciudad de Buenos Aires. Compro tanto en Ichiban (Arribeños 2233) - los carteles de los productos están en español-, como en Casa China (Arribeños 2257). Este último tiene dos sucursales, la más grande tiene pescadería y en el piso de arriba, los fines de semana, funciona un bazar.
¿Qué se puede comprar? Pescado fresco muy bueno, rolls enteros de sushi, para después cortar las distintas piezas (que cuenta alrededor de $15), salsa de soja, salsa teriyaki, aceite de sésamo (es muy fuerte), vinagre de arroz (se usa para preparar el arroz del sushi pero también es rico para ensaladas), verduras como el bok choy (repollo chino), los hongos shitake, o berenjenas largas y más finitas que las comunes, fideos de arroz, sake, pasta se sésamo (se usa para hacer hummus, por ejemplo), y etc, etc, etc…
Les recomiendo que si van, que prueben el helado de palito Melona, de origen surcoreano, que se vende en los barrios orientales de todo el mundo. Cuesta $3, y se encuentra en las heladeras al lado de las cajas registradoras. Viene en varios sabores pero yo prefiero el de melón.
Algunos datos más aportados por los lectores: Los supermercados sólo aceptan efectivo. Casa China cierra los lunes, mientras que Ichiban los miércoles. El resto de los días abren de 9. 30 a 21. El martes es el mejor día para ir de compras porque reciben mercadería, y entonces todo está muy fresco.

*Quizás llegué a esta parte de la ciudad porque recién terminé un libro de un autor japonés que me gustó mucho, Tokio Blues, de Haruki Murakami. En el verano ya había leído otra novel de él, Al sur de la frontera, al oeste del sol . No recuerdo haberme cruzado con ningún autor chino hasta ahora, pero adoro la estética y las imágenes de las películas de Wang Kar Way Con ánimo de amar y 2046, o las de Zhang Yimou, El tigre y el dragón, Héroe y La casa de las dagas voladoras.




















