Lo mejor de esta ensalada, además de los colores, es la combinación de la textura cremosa de la palta y de la calabaza horneada con la carne jugosa y ácida de las naranjas. Todo acompañado con espinacas frescas, mis hojas verdes favoritas, y condimentado con más naranja y un poco de miel.
Para dos:
500 grs. de calabaza
1 cda. de aceite de oliva
1 naranja de ombligo
1 palta madura
2 platos de hojas de espinaca frescas
1 puñado de almendras peladas y tostadas (en la foto no se ven porque justo no tenía, pero quedan muy bien)
Condimento
1 cda. sopera de jugo de naranjas
1 cda. sopera de aceite de oliva
1 cda. de té de jugo de limón
1 cda. de té de miel
Sal y pimienta, a gusto
Encender el horno a fuego fuerte. Pelar la calabaza y cortarla en cuadrados de un centímetro, aproximadamente. Mezclarlos con el aceite de oliva, condimentarlos con sal, y acomodarlos en una fuente para horno, o en una pírex. Llevar al horno hasta que los cuadrados estén tiernos y levemente dorados.
Por otro lado, cortar la palta en rodajas finas, pelar la naranja a vivo – es decir, los gajos tienen que quedar sin nada de cáscara ni nervaduras-. Colocar las hojas de espinaca limpias y secas en una fuente o en una ensaladera, y por encima las rodajas de plata y los gajos de naranja. Por último, los cuadrados de calabaza y las almendras.
Integrar todos los ingredientes del aderezo, y rociar la ensalada justo antes de servir. Mezclar todo y disfrutar.







