Fotos: arriba, gentilesa Four Seasons.Le Dôme es el uno de los restaurants del Four Seasons Buenos Aires, que en rigor, es un bar que por la noche ofrece espectáculos en vivo. El sábado pasado fui al mediodía y probé el menú ejecutivo, que es una muy buena opción para conocer la comida de este hotel sin tener que gastar una fortuna. El brunch de los domingos, que se sirve en La Mansión, cuesta $210 por persona, mientras que este menú, que está de lunes a sábados, cuesta $75 ( plato principal o entrada, más postres bebidas sin alcohol y café), o $95 (entrada más principal, postre, bebidas sin alcohol, y café) . Lo que por supuesto no es un regalo, y menos para un menú de mediodía, pero estamos hablando de una de las cadenas hoteleras más lujosas del mundo.
El lugar es muy tranquilo, poca gente, y el servicio, como era de esperar, muy atento. Les cuento el menú en detalle. Hay cuatro entradas: degustación árabe (tabule, hummus, caviar de berenjenas, mahamara, pan marroquí, y poder en masa filo); paté acompañado por membrillo en dos texturas, pan de especias, puré de hongos y nueces; ensalada de conejo confit, melón rostizado y gazpacho verde; o la sopa del día. Nosotros pedimos los dos primeros, y en mi opinión el mejor fue la degustación árabe, que es bastante abundante.
En cuanto a los principales, las opciones son la pesca del día con caldo de hongos de pino y sésamo, brandade rústica y pack choy; la pasta del día; codorniz asada con puré de batatas y vainilla más gnocchi de limón, tomate y albahaca; y por último, el lomo trufado con papas rústicas y zucchinis grillados, que fue lo que pedimos nosotros. Estaba muy bien. En el punto justo.
A la hora de los postres, de lunes a viernes hay un buffet con mini tortas, mientras que los fines de semana se puede elegir alguna de las cuatro alternativas del menú: creme brûlée con tarte tatin de manzanas -que fue lo que pedí yo y estaba muy rica-; el crumble de frutillas con helado, que al revés del habitual, el arenado estaba en el fondo del plato y las frutillas saltadas por encima; una torta tibia de chocolate que se veía muy tentadora; o una sopa de maracuyá con un cucharada de mousse de chocolate acomodada arriba. Las dos primeras son bastante grandes, se pueden compartir.

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